Pide presupuesto para una web a tres sitios distintos y es fácil que te encuentres con cifras que van de 150€ a 5.000€ para lo que, sobre el papel, suena como «lo mismo». No es que unos estén timando y otros no: es que detrás de cada cifra hay un tipo de trabajo, un plazo y un nivel de personalización completamente distintos. Esta guía es para que sepas qué estás comparando de verdad.
Por qué los precios varían tanto
Hay tres formas habituales de conseguir una web, y cada una tiene una estructura de coste distinta:
- Hazlo tú mismo con Wix, Squarespace o similar: coste casi cero de desarrollo, pero tu tiempo (y normalmente varias horas de frustración) hace de mano de obra.
- Un freelance o agencia pequeña: alguien diseña y monta la web específicamente para ti. El precio incluye su tiempo, no solo la herramienta.
- Una agencia grande: varias personas especializadas (diseño, desarrollo, SEO, gestión de proyecto), lo que sube el precio pero también la capacidad para proyectos grandes.
Ninguna opción es objetivamente «la buena» — depende de tu presupuesto, de cuánto vas a tocar la web tú mismo después, y de cuánto daño te hace una web mediocre frente a una que de verdad convierta visitas en clientes.
Rangos reales por tipo de proyecto
Con un freelance o agencia pequeña en España, estos son los rangos habituales en 2026 para un negocio local o un autónomo:
- Landing page (1 sola página): 300€–600€. Ideal si estás empezando o solo necesitas un destino para anuncios o redes sociales.
- Web completa (varias páginas, diseño personalizado): 600€–1.500€. Aquí es donde vive la mayoría de negocios locales: peluquerías, clínicas, asesorías, restaurantes.
- Tienda online: 1.000€–3.000€+, dependiendo del número de productos, si necesitas pasarela de pago propia, y cuánta personalización quieres frente a un tema ya hecho.
Por debajo de esos rangos, casi siempre estás pagando por una plantilla sin apenas personalización. Por encima, normalmente estás pagando por funcionalidades a medida (integraciones, automatizaciones, un diseño 100% original) que un negocio pequeño rara vez necesita el primer año.
Qué hace subir el precio de verdad
No es «el número de páginas» lo que más mueve el precio final — es esto:
- Si tienes los textos y fotos listos o hay que crearlos. Redactar contenido y hacer o buscar fotografía profesional es trabajo aparte del desarrollo, y muchos presupuestos bajos no lo incluyen.
- Cuántas idas y vueltas de diseño incluye. Un presupuesto ajustado suele incluir 1-2 rondas de revisión; a partir de ahí, cada cambio adicional puede facturarse aparte.
- Integraciones: reservas online, pasarela de pago, CRM, automatizaciones de email. Cada una es trabajo extra, aunque parezca «un plugin más».
- El número de productos en una tienda online: cargar 200 productos con fotos y descripciones lleva tiempo real, sea quien sea quien lo haga.
Preguntas que hay que hacer antes de aceptar un presupuesto
Antes de decir que sí, pregunta esto — las respuestas te dicen más que el número final:
- ¿El precio es cerrado o hay «extras» después? Un presupuesto serio no debería sorprenderte a mitad de proyecto.
- ¿Hosting y dominio están incluidos el primer año, o van aparte? Es habitual que vayan aparte — pero debe estar claro desde el principio, no en la factura final.
- ¿Cuántas rondas de revisión de diseño incluye?
- ¿De quién es el dominio y el alojamiento cuando termine el proyecto? Esta es la pregunta que más gente se salta, y la que más problemas causa después si quieres cambiar de proveedor.
- ¿Incluye SEO técnico básico (estructura correcta, velocidad, conexión con Google), o es «solo la web» sin nada más?
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